DUBLÍN ROCK ‘N’ ROLL HALF MARATHON RACE 2015

unnamedAquí tenéis la crónica de MARIO de su participación, junto con PILAR, en la Media Maratón de Dublín

CRÓNICA ROCK N ROLL DUBLIN HALF MARATHON 02/08/2015

Lo primero que me llamó la atención de la organización del evento fue que no se limitaba a la celebración de la carrera, sino que habían programado todo un fin de semana de actividades, incluyendo fiestas, conciertos y exposiciones.
El viernes 31 por la tarde Pilar y yo fuimos a retirar el dorsal y la bolsa del corredor a la Royal Dublin Society, que es una especie de recinto ferial al sur de la ciudad. En apenas unos minutos habíamos recogido el material y habíamos visto la ferie del corredor, con diversos stands y una banda tocando en directo. La bolsa constaba de los objetos más variopintos: camiseta conmemorativa (fabricada en Murcia, por cierto) barritas energéticas, atún envasado, snacks, toallitas para la lavadora, colutorio, líquido para verrugas…
A las 22:00 estaba programada la fiesta de inauguración en The Church, uno de los clubs más representativos de Dublín donde, al parecer, Arthur Guinnes contrajo matrimonio. Allí conocimos a una corredora norteamericana que viajaba por el mundo participando en carreras y cuya mejor marca personal en medio maratón rondaba las 3 horas.
La mañana de la competición, después de desayunar como un condenado a muerte, Pilar y yo recorrimos a pie los aproximadamente dos kilómetros y medio que separaban el hotel, al sur de St Stephen´s Green, de la salida, junto al Centro de Convenciones, en las proximidades del puerto. Cabe destacar que la salida estaba dividida en 15 cajones en función de las marcas (yo salía del segundo y Pilar del quinto) y que el trámite de dejar la bolsa en el guardarropa fue anormalmente ágil.
A las 8:31 sonó el pistoletazo de salida y los miles de corredores, de 48 países distintos, se pusieron en marcha. El hecho de que los cajones estuvieran tan fragmentados hizo que, a diferencia de en otras carreras, los primeros metros pudieran recorrerse con relativa facilidad sin tener que andar esquivando o tropezándote con corredores más lentos que han ignorado el orden de salida.
Salgo marcando un ritmo de 4:35/km con la idea de ir acoplándome poco a poco para llevar una media de entre 4:40 y 4:50, la altimetría del recorrido no invitaba a hacer MMP. Cruzo el río Liffey por Ha´ppeny Bridge y veo que me encuentro cómodo con el ritmo, pero que la humedad proveniente del río hace que haya roto a sudar antes de lo previsto.
Cae el primer kilómetro y hasta aquí todo va bien. Todo va demasiado bien. Al llegar a Winetavern St toca girar a la izquierda para subir hasta la Chris Church, subida que, aunque con cierto dolor, consigo hacerla manteniendo intacto mi ritmo de carrera. Ahora toca bajar unos metros y aprovecho para recuperar, veo el primer avituallamiento, pero paso de largo.unnamed (1)
Aproximadamente una milla después toca volver a subir, esta vez para llegar al Museo Irlandés de Arte Moderno, dejando a la izquierda la fábrica de Guinness. Atraídos por la camiseta del Club se ponen a mi lado dos corredores españoles, con los que atravieso el parque anexo al museo y de los que me despido 600 metros después porque llevaban un ritmo sensiblemente superior al mío.
Nada más dejar atrás el Irish National War Memeorial Park los tobillos me dan un pequeño aviso y decido aflojar ligeramente el ritmo para evitar riesgos innecesarios. Ahora toca cruzar nuevamente el río para emprender una ligera pero prolongada subida hasta Phoenix Park. Paso el km 10 en 46:20, no voy mal; pero con una sensación parecida a la de subir la cuesta del Zoo en el Medio Maratón de La Latina.
La entrada en Phoenix Park, cuesta arriba y después de un giro de casi 180º termina de romperme el ritmo y veo como voy perdiendo el rédito que había ido obteniendo kilómetro a kilómetro previamente. Calculo que debo ir para 1:40 aproximadamente e intento mantenerlo. Pero para terminar de complicar la mañana me veo obligado a hacer una irremediable parada técnica fuera del recorrido.
Ya no hay objetivo, ni ritmo, ni estrategia ni casi ganas de seguir; pero quedan tres kilómetros y habrá que llegar. Después de un ligero descenso encaro la recta de meta, intento poner buena cara para la foto y finalmente paro el crono en 1:42:46. Podría haber sido peor.
Me hacen entrega de la medalla y del avituallamiento. A continuación del guardarropa veo una gran explanada con cerveza y música en directo. Unos minutos después llega Pilar y nos dirigimos a coger el autobús lanzadera que la organización había dispuesto para los participantes hasta O´Conell´s Bridge y desde ahí caminando al hotel.
En resumen, un poco decepcionado por el resultado; pero muy satisfecho por el recorrido, por haber competido fuera y, sobre todo, por la compañía. De la fiesta de clausura en el Whelan´s hablamos otro día, que tengo los recuerdos un tanto borrosos.

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